Cuento inconcluso

Para Willy – Guillermo Vergara Díaz

VITTORIA È NATTO·LUNES, 18 DE ENERO DE 2016·TIEMPO DE LECTURA: 2 MINUTOS

Se levantó tarde aquel día, el más caluroso en tantos años. No estaba acostumbrado a sudar, venía de aquel sitio del norte en el que apenas si hay sol algunos meses al año. Fue precisamente el sudor lo que lo despertó, sintió el fresco de la loza al pisar descalzo y se hundió en la frescura de la ducha fría, debía salir pronto, apurar el paso y establecerse al fin.

Creyó que su vida estaba resuelta, completa; hasta que el último sol que lo alumbró se alejó de él por voluntad propia. Cuando eso ocurrió me llamó embriagado de dolor. Quizás por ello, luego vino a esta tierra de sol, quizá para dejar a su sol brillar en plenitud, viajó lejos tan lejos a su hogar. Su hogar, que quedó calcinado en el ardor de un tiempo de lucha. Su hogar que no es hogar, solo contrariedad.

Se vistió pulcramente y salió a recoger los documentos que al fin podía recuperar luego del asalto. Pues así lo recibió su patria, con la desgracia en el camino, la dificultad al medio paso y al borde de un amor nuevo al que no termina de rendirse.

Con casi siete décadas no hay lugar fijo donde reposar, desde aquellas fechas, que la lucha y la huida han sido su afán. Hoy camina bajo el sol abrazador de otra costa, de otro mar y volverá a intentar echar raíces.

Cuando le veo así me pregunto cuántas veces se ha de transplantar. Parece un guerrero de otras batallas que no puede parar de luchar. Sé que la tarea es enorme y mucho mas acá en este que es y ha sido mi hogar, sin embargo, se le invita a descansar.

Sus ideales seguirán estando más allá de todos , más allá del mar. No se da cuenta de que no a todos enternece el rostro lloroso de un niño o la mano reseca y ajada del anciano que mendiga pan. Aún no comprende que esa realidad es suya, es su experiencia vital en este curso que llamamos vida.

Le escribí estas líneas ya que hoy estuve cerca de lo que hoy burdamente sería su hogar, y ante el afán riesgoso de mi verdad, quise dejarle estas letras con cierto afán. Sabe que soy tan solo alma de un delicado mar, que el silencio humedece la ternura y quizás logre que puedas reposar.

Publicado por Vittoria Natto

Poeta, escritora, docente, mujer, madre, amante, hacedora de realidades, vigía del universo, una con la tierra y su gente, humana por sobre todo, feminista y deconstruida... en fin... libre.

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